Cómo vender su empresa cuando llega la jubilación
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Pocas veces hay un día concreto en que un empresario decide jubilarse. Lo normal es que la idea vaya tomando forma poco a poco: la empresa funciona, el equipo responde y a usted le gustaría que los próximos diez años fueran distintos de los últimos treinta. Y entonces llegan las preguntas prácticas. ¿Quién la compraría? ¿Cuánto vale? ¿Qué pasará con las personas que le han ayudado a levantarla? ¿Y cómo se empieza sin que se entere todo el mundo?
Esta guía está pensada para propietarios de empresas consolidadas y rentables, en España, en otros países de la UE o en el Reino Unido, que empiezan a plantearse vender para poder jubilarse. No sustituye a su asesor fiscal ni a su abogado, pero sí puede ayudarle a hacerles las preguntas adecuadas.
Empiece antes de lo que cree necesario
Lo más útil que puede hacer es darse tiempo. Vender una empresa es un proceso, y quienes consiguen el resultado que buscan suelen ser quienes empezaron a prepararlo uno o dos años antes de querer retirarse.
Ese margen le permite poner en orden lo que un comprador va a revisar: unas cuentas claras, contratos al día y un equipo capaz de llevar el día a día sin usted. También le da libertad para decir que no: quien vende con prisa, por salud, por una fecha límite o por cansancio, tiene menos margen para elegir comprador y condiciones.
Empezar pronto no significa contárselo a nadie, sino preparar la casa con discreción.
Defina qué es para usted un buen resultado
El precio importa, por supuesto. Pero cuando un empresario habla con franqueza de su jubilación, aparecen otras cuestiones con la misma frecuencia:
- Su equipo. ¿Conservarán su puesto y sus condiciones?
- Su nombre. ¿Seguirá la empresa tal como es o acabará absorbida por otra marca?
- Sus clientes. ¿Seguirán recibiendo el servicio del que dependen desde hace años?
- Su papel. ¿Quiere retirarse del todo, quedarse un tiempo o mantener una participación?
- Sus instalaciones. Si la nave o el local son de la empresa, ¿quiere venderlos también o conservarlos y cobrar un alquiler?
Ponga sus respuestas por escrito antes de hablar con ningún comprador. Le ayudarán a saber qué tipo de comprador le conviene y le darán una posición firme cuando empiecen las conversaciones.
Conozca a los posibles compradores
A grandes rasgos, una empresa familiar o dirigida por su propietario puede interesar a varios tipos de comprador:
- Un comprador industrial, a menudo un competidor o una empresa mayor del sector que quiere crecer o incorporar capacidades.
- Su propio equipo directivo, mediante una compra por parte de la dirección (MBO).
- Un fondo de capital riesgo, que compra con la idea de volver a vender, normalmente en pocos años.
- Un comprador directo a largo plazo, que adquiere empresas para conservarlas y gestionarlas, sin intención de revenderlas.
Cada opción tiene ventajas e inconvenientes, que analizamos en nuestro artículo sobre la sucesión empresarial sin relevo familiar. La gran diferencia entre ellos está en lo que cada uno piensa hacer con la empresa después.
Ponga los números en orden
Cualquier comprador serio querrá ver varios ejercicios. Tener preparadas las cuentas de los tres últimos años es un mínimo razonable, junto con cifras de gestión actualizadas del año en curso.
Los compradores suelen valorar una empresa a partir de su beneficio sostenible, que a menudo se expresa como EBITDA (resultado antes de intereses, impuestos, amortizaciones y depreciaciones). Conviene saber cómo se traducen sus cuentas a esa cifra y estar preparado para explicar lo que se salga de lo normal: un gasto puntual, una retribución del administrador por encima o por debajo de mercado, o gastos personales cargados a la sociedad.
Pida a su asesor contable que repase con usted los tres últimos ejercicios como si fuera el comprador. Lo que requiera una explicación larga, conviene ordenarlo ya.
Haga que la empresa dependa menos de usted
Es el paso más difícil para muchos empresarios y también el que más valor aporta. Si todas las relaciones con los clientes clave, las negociaciones con proveedores y las decisiones de precios pasan por usted, al comprador le preocupará qué ocurrirá cuando usted se vaya.
En el año o los dos años previos a la venta, compensa:
- Presentar a un directivo de confianza a sus principales clientes.
- Poner por escrito cómo se hacen las cosas, desde los presupuestos hasta los controles de calidad.
- Dejar que otros tomen decisiones que normalmente toma usted, y ver qué tal funciona.
Nada de esto exige que se aparte antes de estar preparado. Se trata de demostrar que la empresa que ha creado puede seguir adelante aunque usted no esté en la sala.
Piense en la fiscalidad pronto y busque buen asesoramiento
La forma de estructurar la venta influye mucho en lo que finalmente le queda. En España, la tributación depende, entre otras cosas, de si usted tiene las participaciones a título personal o a través de una sociedad holding, de su residencia fiscal y de la normativa aplicable en cada momento.
No somos asesores fiscales y las normas cambian. Hable con su propio asesor fiscal mucho antes de acordar un precio, porque algunas planificaciones solo funcionan si se hacen con antelación.
Vender las participaciones o vender los activos
Hay dos formas básicas de vender. En la venta de participaciones (o acciones), el comprador adquiere la propia sociedad, de modo que contratos, licencias, plantilla y nombre comercial siguen exactamente donde están. En la venta de activos, el comprador elige los bienes y contratos que le interesan, lo que puede resultar más complicado y requerir el consentimiento de clientes y proveedores.
Para un empresario que se jubila, la venta de participaciones suele ser más sencilla y limpia. Es también la vía que preferimos en Neocore Holdings, porque no hay que mover nada. Su abogado le dirá cuál le conviene más.
Mantenga la confidencialidad
Muchos empresarios retrasan la decisión por miedo a que se sepa. Un proceso bien llevado le protege. El comprador debe firmar un acuerdo de confidencialidad (NDA) antes de que usted comparta información sensible, y es usted quien decide cuándo y cómo se informa a la plantilla, a los clientes y a los proveedores.
Cuánto se tarda
En Neocore nuestro objetivo es cerrar en unas 8 a 16 semanas desde la primera llamada, según la rapidez con que se comparta la información, y le damos un sí o un no firme en 20 días hábiles tras ver tres años de cuentas. Si prefiere una salida más pausada y por fases, los plazos deben ajustarse a sus planes, no a los del comprador.
Hable con nosotros en confianza
Si es propietario de una empresa rentable de industria y automatización; transporte, logística y almacenaje; construcción y servicios; gestión de instalaciones; gestión y consultoría; medio ambiente y residuos; ferroviario, marítimo y aeroportuario; o minería, minerales, petróleo y gas, con una facturación de 1–25 M£/€ y un EBITDA de 250.000 £/€ o más, y empieza a pensar en su jubilación, nos encantará hablar con usted. Neocore Holdings compra empresas para conservarlas. Puede optar por una venta total, una venta mayoritaria, una transición por fases y, si le conviene, incluir también las instalaciones.
Una primera llamada dura 30 minutos y no le compromete a nada. Utilice el formulario confidencial de nuestra página de inicio o escríbanos a hello@neocore.uk. Si tiene un asesor, puede venir con usted.
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